Como ya se ha hecho tradicional entre los miembros de la colonia Chiquiana de la costa este de los Estados Unidos, el 7 de setiembre se estará celebrado la fiesta de la Santa Patrona de nuestra querida tierra en los Estados Unidos. El Capitán de este año será Mario Reyes, quien junto a sus acompañantes, abanderado, Inca, Rumiñahui y sus alegres pallas nos estarán transportando , al menos momentaneamente a ChiquÃan. Nuestra fiesta cumple diez años de realizarse en estas tierras que nos han cobijado y, adonde hemos traÃdo parte de nuestra cultura y costumbres. El capitán nos ha hecho llegar, como una forma de conocer mas profundamente a la Santa Patrona de Chiquián, la vida de Rosa de Lima, la cual publicamos completamente como un homenaje nuestra tierra.
VIDA DE SANTA ROSA DE LIMA
Nace en Lima el 30 de Abril de 1586. Sus padres fueron Gaspar Flores, de San Juan de Puerto Rico, y Maria Oliva, Limeña. Se bautizó en la Iglesia Parroquial de San Sebastián el 25 de Mayo de 1586. Le pusieron el nombre de Isabel, en honor de su abuela maternal Doña Isabel de Herrera. Después de los tres meses de edad, su madre empezó a llamarla ROSA.
El padre, a pesar del tÃtulo de “Gentilhombre de la CompañÃa de los Arcabuceros de la Guardia Realâ€, vivió y murió pobre. La madre muy piadosa pero también muy pobre y necesitada, de fuerte y áspero carácter que hizo sufrir mucho a su hija Santa Rosa. Tuvo 13 hijos y su marido falleció en 1628.
Entro de Monja en el nuevo convento de Santa Catalina de Siena. De sus muchos hermanos, solo conocemos los nombres de Bernardina, Hernando, Francisco, Juana, Andrés, Gaspar, Antonio y MatÃas.
Nacimiento
Santa Rosa nació en Lima, en su casa, casi junta al Convento de Nuestra Señora del Rosario y el Hospital del EspÃritu Santo, el 30 de Abril de 1586, 4pm., recibiendo el Bautismo el 25 de Mayo de 1586 en San Sebastián de manos del Padre Antonio Polanco. Siendo todavÃa pequeña (tres meses de edad) la criada y su madre la vieron tan hermosa en la cuna, que parecÃa una ROSA. Y de allà le pusieron el nombre de ROSA, aunque la abuela nunca quiso que la llamaran como tal dejando su propio nombre de lado.
La misma Santa no querÃa que la llamaran ROSA, sino Isabel, pero a la edad de 25 años se le escucho decir a su madre; “Madre mÃa, de aquà adelante no hay sino llamarme ROSA DE SANTA MARIAâ€, ya que su confesor le dijera que no tenÃa porqué oponerse la llamaran ROSA, y asà se consagro a la virgen: “Mi alma es una ROSA de la madre de Diosâ€, y por ello quiso que todos la llamaran ROSA DE SANTA MARIA.
Virtudes
Fraile Alonso Velásquez, su confesor durante muchos años, afirmó que “Desde que nació ROSA la fue Dios disponiendo para que fuese un portento y prodigio de virtud y santidadâ€. Le gustaba mucho la soledad, las penitencias y los rezos. Santa Rosa recibió la confirmación de manos de Santo Toribio de Mogrovejo en el pueblo de Quives, cuando tenia 11 años de edad.
Estudios
De que aprendió a leer y escribir, no hay duda. Su madre fue su maestra que le enseñó hasta decoración. A Santa Rosa más le importaba, la posesión de Dios que la ciencia. Sin embargo dominaba los temas referentes a Dios con mucha propiedad e inteligencia. TenÃa mucha habilidad manual en confección de flores de seda y otras curiosidades para el adorno de altares.
Su Entrega a Dios
Rosa se sentÃa nacida para Dios y solo para Él. Por lo que, desde temprana edad, rompió radicalmente y sin vacilaciones con todo lo del mundo y sus loores, que le trajeron no pocos sinsabores sobre todo de parte de su familia misma, ya que buscaba por todos los medios no parecer bien ante la gente, no se cuidaba los cabellos, el rostro y los vestidos. Más bien se dedicó a los ayunos, mortificaciones y penitencias que le acarrearon momentos angustiosos por las enfermedades que contraÃa. La dejaron tranquila, cuando se supo, por su confesor, que ella hacÃa todo eso por que querÃa ser Santa.
Terciaria Dominicana
ROSA nunca llegó a ser monja. Tan solo vistió el hábito de la Tercera Orden Franciscana al principio, y de la Tercera Orden Dominicana después, hasta la muerte. Ella querÃa entrar en un monasterio de Santa Catalina de Siena, pero en Lima no existÃa entonces, y por eso se preocupó de promover una fundación, que no lo pudo lograr. De muy pequeña fue devota de Santa Catalina de Siena anhelando siempre imitar sus heroicas virtudes. A partir de los 16 años de edad su devoción por la Santa fue muy fuerte, creciendo mucho en la virtud. En otra ocasión quiso hacerse monja de Santa Clara, pero al irse a despedir de la Virgen del Rosario en el templo de Santo Domingo, no pudo levantarse del suelo, donde quedo de rodillas toda una mañana, entendiendo asà la voluntad de Dios que querÃa tenerla en casa con alegrÃa de toda su familia.
En casa se dedicó a la oración y al silencio, de tal manera que todos se admiraban de su recogimiento y el poco trato y comunicación. Su porte y modestia eran grandÃsimas. Le gustaba estar sola, y en un rincón del huerto hizo, con la ayuda de su hermano, un altarcito para rezar.
Se hizo construir, en el mismo huerto, una celda pequeña donde vivió 3 años y 7 meses, es decir hasta unos dÃas antes de su muerte, donde querÃa estar sola con Dios y en el total apartamiento de las cosas de este mundo, saliendo solo los Jueves para confesarse y comulgar, y a misa los dÃas festivos. En esa habitación ROSA se recogÃa desde las 6 AM hasta las 10 ó las 11 de la noche.
Su Vida Ascetica
ROSA fue hecha para los ayunos más rigurosos y fuertes abstinencias, haciendo votos “de no comer carne y ayunar a pan y agua toda la vidaâ€. Los dÃas particulares comÃa algunas hierbas o conservas de frutas.
Hizo muchas mortificaciones: comer hierbas amargas, no dormÃa bien, cuando iba a comer, la comida la repartÃa entre sus hermanitos, se alimentaba durante la cuaresma de pepitas de naranja, aguantaba los dolores, pero a pesar de todo esto, por gracia pedÃa “a Nuestro Señor Encarecidamente†su rostro siempre lo tuvo lleno y colorado como una ROSA, de tal manera que pocos se dieron cuenta de sus ayunos y penitencias.
Sus penitencias fueron muy rigurosas desde muy temprana edad. TenÃa de 4 a 5 años cuando hacÃa penitencia llevando sobre sus espaldas adobes grandes y pesados. Lo mismo hacia con leñas, y rezaba mucho. Con los años se le verá cargar una cruz gruesa e hincada de rodillas. Muchas veces se azotaba. Otras se amarraba el pelo a un clavo de la pared para no quedarse dormida en la oración. SolÃa usar corona con espinas, y latas con punta que mantenÃa en la cabeza durante largo tiempo.
Sus Virtudes
Humildad: ROSA siempre se tuvo “por la más pobre y humilde criatura del mundo y por la más ingrata y pecadoraâ€. No le gustaba contar las revelaciones divinas para no redundar en estimaciónde su persona.
Caridad: además de su mansÃsimo carácter, sabÃa a la par olvidarse de sà misma para pensar en quienes, más pobres que ella, necesitaban de su ayuda. Nunca guardó rencor ni se enojaba, ni dijo palabras desedificantes. Se le vio llegar con enfermos, negros, indios pobres y necesitados, para curarlos en su casa con gran caridad. Los cargaba y tomaba en sus brazos, a pesar de sus débiles fuerzas, confió mucho en la fuerza de la oración, y luchó contra el demonio, que apareciéndosele muchas veces trataba de maltratarla, desanimarla y aburrirla.
La Oración
Las 24 horas del dÃa las llenó de oración. Siempre repetÃa “Jesús sea conmigo y Jesús sea benditoâ€. Era tan continua su oración “que en oración se dormÃa, y durmiendo estaba en oración, y cuando se despertaba se hallaba en oraciónâ€.
Le gusto mucho la contemplación. Y llegaba, ante la intensidad de su oración, al éxtasis.
También se dedicó al canto y recitar coplas en honor de Dios. DecÃa “Quitarme a mà el cantar es quitarme el comerâ€. Su hablar fue siempre de Dios. El mayor consuelo que podÃa tener era tratar de Dios y de su grandeza.
Sus Devociones
Fueron principalmente tres: La EucaristÃa, a la Virgen del Rosario y a Santa Catalina de Siena. Dedicaba largas horas de oración ante el SantÃsimo Sacramento del Altar, sobre todo en las exposiciones y los Jueves Santos. Se le vio, desde muy tierna edad, pasarse muchos dÃas de la semana, en el altar de la Virgen del Rosario rezando el Rosario.
A Santa Catalina de Siena la llamaba “MADRE†por haber oÃdo y leÃdo el libro de su vida. TenÃa una gran capacidad de mÃstica y de unión con Dios, sobre todo desde los 12 ó 13 años de edad. “Cada vez que se ponÃa en oración, Dios recogÃa las potencias del alma, entendimiento, memoria y voluntad, uniéndola consigo de tal manera, que su entendimiento estaba ocupado en abrazar a su Dios, y su voluntad en amar a su creadorâ€.
Pero a pesar de ello, ROSA pasó momentos difÃciles que Dios permitió en su vida espiritual para formarla. Sin embargo no se abandonó a la sequedad espiritual, sino “que siempre tuvo valor y ánimo, poniéndose y ofreciéndose en las manos de Dios, diciéndole que se cumpliese su voluntad, y no pidiéndole jamás descanso, sino trabajos y mas trabajos para imitar a Cristoâ€.
Dios la premio con muchas visiones divinas, ya se le manifestaba como el Niño Dios, ya como la Cruz, como Cristo adulto, haciéndole pasar momentos de dicha y felicidad. El Niño Dios se le aparecÃa para jugar con ella “sentándose en la almohadilla, mientras trabajaba en las costurasâ€. Otras veces se le aparecÃa adulto, como el caso cuando ROSA encontró sus flores del jardÃn pisadas. El señor le dijo “Yo he sido, para que no te dediques a las flores, sino amarme a mÃâ€.
Una de las apariciones divinas es lo sucedido en la Semana Santa de 1617 cuando, después de bendecir los ramos ese domingo, no le dieron ninguno. Entonces ella, adolorida le pidió a la Virgen del Rosario le alcanzase una palma de su hijo. Vio entonces que la Reina de los Ãngeles volvió su SantÃsimo rostro a su hijo precioso, muy encendida y muy alegre, quien mirando con rostro alegre, le dijo a ROSA: “Rosa de mi corazón, sé mi esposaâ€. A lo que ROSA respondió: “Sà quiero señorâ€.
Para ello ROSA pidió a su hermano la confección de un anillo en el que irÃa la figura de un corazón, con el nombre de Jesús. Con todo preparado, el Domingo de Pascua, terminada la misa, que celebró el Padre Velásquez se llevó a cabo el tan dichoso matrimonio mÃstico.
Santa Muerte
La enfermedad acabó con ROSA en el término de 20 dÃas, asistida todo el tiempo por su madre Doña Maria de Oliva, era un 24 de Agosto de 1617 en casa del contador Gonzalo de la Maza. Le acompañaba su hermano Hernando. Su padre, ya nonagenario, le dio su ultima bendición.
El Martes primero de Agosto de 1617 oyó misa en la iglesia de Santo Domingo, y orando Dios le reveló que morirÃa. La enfermedad iba recrudeciendo, daba fuertes gritos de dolor quejándose, pidiendo que la dejaran sola. SufrÃa mucho espiritualmente.
Lo maravilloso era su entrega incondicional al querer divino, demostrándolo con el gozo que sentÃa y quietud de espÃritu y una paciencia admirable, pidiéndole a su Divino Esposo le enviase dolores y más dolores y su ayuda para soportarlos. Murió pasada la media noche del 24 de Agosto. Su muerte llenó de inmensa paz a todos los presentes.
La Glorificación
Apenas se supo el fallecimiento de la Santa, todo Lima se conmovió. La casa donde la velaban se transformó en meta de romerÃa.
Mucha gente vino a su entierro. Todos querÃan acercarse a tocar su cuerpo, y llevarse algo de su ropa como reliquia. Se le veló también en el Convento de los Dominicos.
Celebró la misa de entierro el Obispo de Guatemala, electo de la Paz, Don Pedro de Valencia. El 25 de Agosto de 1617 a la 1pm la enterraron los Religiosos solos, ya que la multitud tuvo que salir del templo por los desórdenes que originaron por llegar hasta el cadáver con peligro de destrozarlo por llevarse algo de él como reliquia.
Después del entierro, se celebraron sus Honras Fúnebres el 4 de Setiembre siguiente, aunque en principio se dijo el 30 de Agosto, presidios por el Sr. Arzobispo de Lima.
Años Despues …
Los restos de Santa Rosa fueron trasladados del claustro del Convento a la Iglesia un Lunes 18 de Marzo de 1619.
En 1632 concluyeron los procesos ordinarios y apostólicos para la beatificación y canonización.
El Papa Urbano VIII con la Bula “Coelestis Hierusalem†del 5 de Junio de 1634 postergó la proclamación de la beatificación hasta 50 años después de su muerte prohibiendo pronunciarse sobre sus virtudes.
El 3 de Marzo de 1665 la Sagrada Congregación de Ritos firmó el decreto de las virtudes heroicas de Santa Rosa, con una dispensa concedida por el Papa Alejandro VII el 24 de Setiembre de 1664.
El Papa Clemente IX suscribió el decreto de beatificación el 12 de Marzo de 1668 en Santa Sabina de Roma. Dos años después, el 11 de Agosto de 1670, el Papa Clemente IX la declaró Patrona de América, Indias y filipinas; al paso que le otorgaba los honores de la canonización el 12 de Abril de 1671.